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Proyecto Underbelly


Debajo de las calles de Nueva York, una galería ilegal y secreta muestra las obras de más de cien artistas urbanos internacionales...

 Colectivo Faile, de Brooklyn

En una estación de metro abandonada  se montó esta exposición, que nunca tendrá público,  en protesta contra la comercialización del arte callejero. 

Se unieron artistas de Japón, Israel, Australia, Francia, México, España, Belgica, Brazil y Romania entre otros.. Todos mantienen en secreto el proyecto y sus intervenciones, todos cubrieron sus gastos personales para unirse en un proyecto que va más allá de la individualidad y el reconocimiento personal del artista.

 Revok and Ceaze

Una capsula del tiempo urbana sella para siempre las obras de más de 100 artistas callejeros, representando los distintos movimientos que se encuentran en el arte urbano contemporáneo.

 Roa, artist Belga.

¿Porqué crear una exposición que nadie verá?

Uno de los artistas organizadores responde: " En el principio, el arte callejero era algo que hacias porqué no encajabas en ningún otro lado. Se trataba de hacerlo todo tu mismo, a la chingada con las Galerías! Si nos les gustaba tu trabajo lo ponías en las calles y se lo monstrabas a todos. Pero en los ultimos años el arte callejero se ha vuelto ridículo. Podías andar con tu personaje tierno y sin sentido, ponerlo en la calle durante meses y después montar una exposición en una galería y cobrar tu pequeña contribución al arte urbano. Realmente fue fácil por un rato. Las piezas de Banksy que se vendían antes en 600 dolares de repente valían 100,000. De locos!
La gente salía y literalemente cortaban paredes para robarse piezas de Banksy., arrancaban páneles eléctricos para llevarse esténciles de Shepard Fairey. 
El Comercialismo en su peor faceta. 
En los primeros años del movimiento sentía que yo era mi propia isla, extraño ese sentimiento. The Underbelly es nuestra manera de sentir que somos una isla de nuevo. Finalmente encontramos un espacio que los coleccionadores no podían contaminar. Un espacio que no se podía comprar."

 Boxi, del Reino Unido y Ethos, de Brazil

El único medio invitado a asistir, como testigo, a la inauguración/clausura de este evento fué el Sunday Times quién nos compartío esta información y fotografías.

 Dan Witz, de Nueva York.

El artista Jeff Stark, famoso por coordinar cenas para 40 personas en espacios abandonados en la ciudad fue invitado a participar. A través de una convocatoria en la que sólo especificaba que a los ganadores se les llevaría a cenar a un espacio ilegal, encontró a dos mujeres que llegaron vestidas de los años veinte, con perlas y tacones. Las invitó a  cenar bajo tierra dejando como única evidencia la mesa donde se sentaron a comer y vivir la experiencia!

 El Tono, Francia.


Con tanto secreto Arte Callejero se queda curioso por saber cual es el o los artistas mexicanos que fueron invitados a participar... esperando algún día recibir fotografías de su intevención en The Urnderbelly Project.

Si quieres leer o ver más sobre este evento:  Sunday Times

sonrie

New York, Estados Unidos, 2010
Foto: Contribución de Lucy Patrick Ward

frowning

Nueva York, Estados Unidos, 2010
Foto: Contribución de Lucy Patrick Ward

fotografía urbana


New York, Estados Unidos, 2010
Foto: Contribución de Lucy Patrick Ward

con el dedo en la nariz...

New York, Estados Unidos, 2010
Foto: Contribución de Román Cotera

Melodía Callejera, pianos en las calles de New York


En una increíble intervención de arte público, obra de Luke Jerram, serán instalados 55 pianos alrededor de cinco barrios neoyorquinos. Los instrumentos estarán disponible para que cualquiera que pase por ahí pueda sentarse y compartir alguna melodía con el entorno. Esta instalación ya fue realizada anteriormente, con enorme éxito, en Lóndres, Sydney y Sao Paulo, y ahora toca el turno a Nueva York.
La idea detrás de “Tocame, soy tuyo” es generar un elemento de identidad, de apropiación, y de comunión, dentro de la esfera pública, para que sirvan como referencia comunitaria, creativa, y lúdica entre los habitantes de una ciudad. “Estan ahí para que la gente pueda platicar entre sí y sentirse propietarios de algo en común. De esta forma se activa el espacio público” afirma Jerram sobre su instalación. En realidad es una especie de catalizador que une a personas, aparentemente desconocidas entre sí, que comparten un mismo entorno espacial.
Los pianos serán instalados del 21 de junio al 5 de julio en cinco zonas de Nueva York: 6 en el Bronx, 10 en Brooklyn, 27 en Manhattan, 6 en Queens y 6 en Staten Island. Para ver la ubicación exacta de los pianos consulta el mapa aquí.
En Archivo Callejero nos encanta difundir contigo este tipo de instalaciones, ya que son proyectos admirables, creativos, y que tienen como fin el bienestar común sin caer en dinámicas pretensiosas. Por si fuera poco, y como pocas veces sucede, esta intervención estará libre de cualquier “branding” o patrocinio de alguna marca, lo que le otorga una legitimadidad y honestidad a la que dificilmente un evento patrocinado puede aspirar.

Fred Lebain: mimetización fotoartesanal urbana

A través de un tejido lúdico del tiempo y el espacio urbanos, el fotógrafo francés Fred Lebain accede a la invisibilidad. Su técnica es tan sencilla como efectiva.

Primero elige un horizonte visual, a veces un tanto cliche y otras muchos más genuinos, lo fotografía y regresa a su estudio. Tras imprimir la imagen en gran formato regresa, semanas después, al mismo sitio. Una vez ahí trata de ubicarse exactamente en el escenario fotografiado y se para ahí sujetando por delante de sí la imagen impresa. Finalmente hace un retrato de esta nueva escena, como una especie de deja vu visual en el cual el se encuentra superpuesto, pero cobijado por su imagen anterior.

Hace unos meses realizó una visita primaveral de Lebain a Nueva York en donde pudo cristalizar algunos paisajes y lograrse una mimetización fotoartesanal que lo protege de la mirada del otro.

Vía Archivo Callejero Blog (más imágenes de su obra)

Los mejores artistas callejeros: Swoon (Estados Unidos)

Sus posters, o empastes, a tamaño real que encarnan retratos previamente dibujados con gran técnica, le han valido a esta mujer neoyorquina un incuestionable lugar entre los mejores artistas urbanos del mundo.

Con estudios de arte y pintura en el Pratt Institute de Brooklyn, en su ciudad natal, Swoon recrea personajes cotidianos a tamaño real, empapados por un halo de melancólica elegancia que se fortalece al ser plasmado en una atmósfera casualmente callejera. Hasta la fecha esta artista ha mantenido su anonimato, a pesar de que su obra ha sido reseñada en libros de arte y medios como el New York Times o entrevistada para The Morning News.

Swoon es quizá una de las más finas trazadoras de retratos en superficies urbanas dentro del espacio público. Su estilo es, para muchos, un distintivo más de la desbordante oferta cultural que tiene la ciudad de Nueva York, el canvas geográfico que más utiliza. Aquí es donde pasa la mayor parte del año, y dificilmente aquel observador que recorre las calles de la Gran Manzana dejará de encontrarse con una de sus piezas.

Cuestionada durante una entrevista sobre sus comienzos y sobre esta naturaleza casi budista del artista callejero frente a sus obras, las cuales depositará en un entorno “sobre expuesto” que se encargará de hacerlas efímeras, Swoon nos comenta que a pesar de que ella hace bloques para poder imprimir muchas veces cada uno de sus dibujos, el arte urbano implica en sí una especie de desapego que trasciende el tradicional ego artístico:

“Cuando comencé a trabajar en las calles impulsos eran seducidos por esta práctica de hacer cosas que tienden a desaparecer rápidamente, y por la habilidad de simplemente soltar las cosas."

“Los primero que observé fueron los mandalas hechos de arena y la obra de Gordon Matta-Clark, un artista que intervenía edificios en los 70´s , y buena parte de su trabajo lo realizaba sobre construcciones que estaban oficialmente condenadas a la demolición. El sabía que los edificios en los que trabajaba iban a ser destruidos y que poca gente podría presenciar su obra, pero eso era una parte fundamental de su concepto como artista”

El arte de Swoon comenzó su diálogo con la calle a mediados de 1999 en el área de Brooklyn. Uno de los aspectos que más llama la atención sobre su trabajo es la capacidad de mimetización con las superficies urbanas que sus piezas manifiestan durante su natural periodo de degradación. De esta forma ciertas zonas de la piel de sus personajes van rasgándose por las inclemencias callejeras y van siendo sustituidos por la textura del muro en donde fueron pegadas, creando un seductor efecto de realismo trágico. Una experiencia visual que no puede menos que agradecersele.

Entrevista con Swoon:




Swoon en New York


Nueva York, Estados Unidos, 2009
Foto: Contribución de Lucy Patrick Ward

Fachada del Tate Modern durante la exhibición de Street Art






Fotos: Jeronimo Del Villar
Londres, Inglaterra, 2008

La primera gran exposición sobre arte callejero en un museo público de Londres, el Tate modern presenta hasta el 25 de agosto el trabajo de 6 artistas callejeros internacionales.

Blu, desde Bolonia en Italia, el colectivo de artistas Faile de Nueva York, JR representando a Francia desde Paris, Nunca y Os Gêmeos desde Sao Paulo, Brazil, y Sixeart de Barcelona.

También se ofrece un tour urbano para recorrer el trabajo de 5 artistas residentes de Madrid: 3TTMan, Spok, Nano 4814, El Tono & Nuria.

El Graffiti Research Lab desde Nueva York también pintará con luz la fachada del Tate Modern en una noche especial interactiva.

Para más información:
http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/streetart/default.shtm




Olafur Eliasson - arte ambiental






Fotos: Archivo Callejero
London, Tate Modern, Inglaterra, 2004



Olafur Eliasson es ex campeón escandinavo de break-dance nacido en Dinamarca se ha caracterizado por crear algunos de las más espectaculares trabajos de "arte ambiental" en los últimos años. Su relación con la ingeniería, la arquitectura y el manejo de espacios públicos ha resultado en obras como la reciente instalación de cuatro cascadas artificiales a lo largo del East River de Nueva York, o la instalación llamada The Weather Project en la cual recreó un sol dentro del museo londinense Tate Modern.

Graffiti en las calles de Los Ángeles, California

Históricamente las calles de Los Ángeles, junto a ciudades ícono para el graffiti como Nueva York, Detroit y Filadelfia, han tenido un relevante papel en el desarrollo del arte callejero en Estados Unidos. Aquí unas muestras que recibimos de graffiti angelino que reflejan algo de la diversidad de técnicas, estilos y temáticas que se aprecian en las paredes de esa ciudad.







Fotos: Santiago de la Paz y Oscar Luna
Melrose, Los Angeles, California, USA, 2008

Graffiti y posters en las calles de Brooklyn






Foto: Jorge M
Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, 2008.

Graffiti Research Lab crea sus murales con láser en espacios urbanos




Pintadas de neón

El colectivo neoyorquino Graffiti Research Lab crea sus murales con láser en espacios urban

"Todo empezó como un experimento tecnológico sobre el graffiti. Porque sigo siendo un ingeniero. Pero me he metido mucho en el mundo de las pintadas, y ahora lo hago por los grafiteros y no por la tecnología". James Powderly es la cabeza visible de Graffiti Research Lab (sus siglas GRL, Laboratorio de Investigación del Graffiti), un colectivo artístico y revolucionario que inventa herramientas limpias para interactuar en espacios o edificios públicos.

De su sede, FATLAB, en el creativo barrio de Williamsburg (Nueva York), han surgido inventos como el puntero láser (imita la pintura de pintadas), los LED throwies (pequeñas luces que se pegan en las fachadas, con una pila y un imán; duran tres semanas y sus mensajes son políticos, contra Bush, por ejemplo) o el bike trolley, una bicicleta equipada con un proyector, un generador y un puntero láser. Sistemas de graffiti virtuales, sólo visibles por la noche, que no manchan, porque permiten pintar con luces.

Su labor tiene dividido al mundo: unos los llaman artistas urbanos; otros, hackers o activistas, y algunos los tachan de delincuentes. Son un ejemplo del dilema entre arte urbano legal o ilegal. El verano pasado, el grupo estuvo en Barcelona. Y pusieron El Corte Inglés y a la Guardia Urbana en jaque.

"Fue increíble", asegura en conversación por teléfono Powderly, de 31 años y natural de Tennessee. "Proyectamos dibujos y algunos tacos en la fachada de El Corte Inglés [de la plaza de Cataluña]. No sabíamos que era una empresa muy importante en España. Pero allí nos reunimos unas 150 o 200 personas. No nos pillaron. Fue en Starbucks donde nos metimos en líos... Escribimos Starsucks y nos echó la poli".

Todo empezó en 2005: "Yo trabajaba en robótica [colaboró en el Mars Rover de la NASA], pero con la ocupación de Irak, mi proyecto se convirtió en algo militar. Y yo no quería tener nada que ver con eso. Así que lo dejé", continúa Powderly. Entonces conoció a Evan Roth y surgió la chispa. "A los dos nos dieron una beca para trabajar en la galería neoyorquina Eyebeam's Open Lab. Su misión, muy parecida a la del Señor Q de las películas de James Bond, era la misma que ahora: 'Equipar a grafiteros con tecnología de código abierto para facilitar la comunicación urbana".

Powderly explica: "A Evan le interesaba el graffiti por razones diferentes. Cuando cambió Michigan por Nueva York, se quedó flipado con los garabatos que había dibujados en trenes, en el metro...".

Cinco años después, trabajan por su cuenta (sin la ayuda económica de Eyebeam), han tejido una red mundial con centros en Toronto, Viena, Ámsterdam, Barcelona, Tijuana o Hong Kong; han presentado su propio documental -rodado con cuatro duros- en el Festival de Sundance (enero de 2008), han expuesto en el MOMA y sus cachivaches han aparecido en campañas publicitarias de Coca-Cola o de la MTV.

"Todas nuestras herramientas son de código abierto. Cualquiera puede modificarlas, no están patentadas. Queremos que, como la Biblia o como la obra de Shakespeare, formen parte de la cultura general y que cada cual las utilice como quiera. Pero nos jode que las grandes empresas las usen. Tenemos una lista de marcas que nos caen mal", avisa
Powderly.

Roth y Powderly han dejado su marca en el Coliseo y en la pirámide Cestia de Roma y en los rascacielos de Taipei y Hong Kong. "Lo que más me duele es que las grandes firmas usan el graffiti con total impunidad como marketing de guerrilla. Pueden grafitear y nadie les pone un dedo encima. Pero mis colegas cumplen condenas. No me parece mal que se persiga el arte urbano, y que si no te pillan, te hagas famoso, y si te pillan, te encierren. Pero a todos o a ninguno", dice Powderly. Uno de sus amigos, Mike Bacca, ha pasado más de tres meses en la cárcel por estampar su firma en 43 paredes neoyorquinas.

Powderly y Roth acaban de llegar de una intervención en la Tate de Londres. "Nos moríamos de ganas de dibujar un pene en uno de sus laterales; el edificio, con su chimenea y sus dos inmuebles laterales, se parece a un falo y alguien tenía que recordarles que no puedes hacer un museo con esa pinta sin que la gente se ría de ello".

¿Su próxima acción? "La vamos a liar gorda. Mantengan los ojos abiertos y la tele encendida".

http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Pintadas/neon/elpepitdc/20080623elpepitdc_1/Tes


Arte urbano | Un "vándalo" de calidad

Arte urbano | Un "vándalo" de calidad

Hay un fantasma en tu calle
De Bansky, el artista del grafiti más famoso y desconocido del mundo, sólo se conoce su arte. Su identidad es un secreto.

Por Ana María Hanssen
Para LA NACION

Si pudiera hablar, Tai sería un codiciado objeto de deseo de periodistas de todo el mundo. Querrían preguntarle cómo es Banksy, dónde se conocieron, si es cierto que se viste sólo con remeras blancas, si efectivamente tiene un diente de plata y si prefiere la etiqueta de artista o la de vándalo. Si, como dicen, nació en 1974, y si fue en Bristol o en Yate. El problema con Tai es que aunque insistan de mil maneras o le paguen todo el oro del mundo por sacarle un poco de información, nunca va a decir nada.

Tal vez fue por eso que Banksy lo eligió para participar en Barely Legal ("Apenas legal", el mismo nombre de una famosa revista pornográfica), una de sus muestras más exitosas y provocadoras, llevada a cabo en una galería escondida en el centro de Los Ángeles, en septiembre de 2006. "Hay un elefante en la habitación", rezaba el texto de las tarjetas repartidas entre los invitados VIP. Y Tai lo decía todo con sus ojos. Según los defensores de los derechos de los animales que se agolparon en la puerta, la pintura era tóxica y sólo un pervertido podía enfrentar al público con un elefante de 37 años, pintado de rojo y con flores de lis doradas que se confundían con el empapelado de las paredes de la galería. Tai representaba la pobreza del mundo y, de paso, departió con Brad Pitt y Angelina Jolie, quienes esa noche compraron un par de obras del maestro del grafiti más conocido y desconocido del mundo: Banksy.

Banksy es el seudónimo del artista urbano más popular de los últimos tiempos. Y a pesar de esa popularidad, se sabe poco y nada de él. Como tan pocas son las certezas que hay acerca de este personaje, tampoco se sabe si, según afirman los periódicos ingleses, se llama Robin Banks, o si eso simplemente es un juego de palabras que evoca robbing banks ("robando bancos"). De ser así no sorprendería, porque Banksy es un maestro del sarcasmo. El fundamento de todo su trabajo artístico es la sátira de la moralidad, la política y la cultura pop: algunos ejemplos son la figura del Papa mezclada con el cuerpo de Marilyn Monroe y los dos policías ingleses que se besan. Su pensamiento -político muchas veces, revoltoso siempre- se sintetiza en sus obras, en las que combina la escritura en grafiti y las figuras creadas con plantillas o esténcil. Y su rebelión, además de la que plasma en las paredes de distintas ciudades del mundo, consiste en evitar mostrarse y decir quién es. Nunca ha dado una entrevista en persona, pero se puede conocer sus opiniones gracias a su página web (www.banksy.co.uk) y a sus libros, Banging Your Head Against a Brick Wall (2001), Existencilism (2002), Cut It Out (2004) y Banksy, Wall and Piece (2005).

"Ya hay demasiados idiotas en el mundo tratando de hacerse visibles sin razón aparente", escribe en Cut It Out (en inglés, "cortala"). Irónicamente, su deseo de invisibilidad lo ha expuesto aún más. Wall and Piece (literalmente, "pared y pedazo", pero también un juego de palabras con "guerra" -war- y "paz" -peace- ) ya ha vendido más de 250.000 mil ejemplares. Muchas hipótesis intentan explicar ese anonimato (¿estrategia para hacerse famoso?, ¿pose artística?), pero lo más probable es que se deba a una necesidad muy concreta e inherente a todo maestro del grafiti: eludir a la policía. Y es que, mientras él convierte el vandalismo en una forma del arte, para la policía quien pinta las paredes debe ser arrestado por disturbio. Aunque se trate, como ya ha manifestado la policía de Londres, de un "vándalo de calidad".

Tal vez sea más que eso. Genio del grafiti, activista político, decorador urbano y leyenda contracultural, el inclasificable Banksy cruza las fronteras políticas del arte con el ímpetu clandestino de un extranjero ilegal. Por ejemplo, uno de sus más célebres trabajos realizados en Bristol puso en tela de juicio la idea de legalidad a la hora de pensar la expresión artística en los muros urbanos. Se trata de un dibujo en una calle donde hay un centro de salud sexual, en el que Banksy representa, con colores y detalles, una ventana de la que cuelga un hombre desnudo, mientras otro hombre se asoma buscándolo y su mujer aparece un paso atrás en paños menores. "El amante fugado", podría llamarse. Aunque la obra pegó fuerte en la ciudad de Fatboy Slim, el propio Banksy declaró en su página web que él era "el mayor sorprendido" ante la decisión del Consejo de la ciudad de someter a un referéndum la opción de borrar el grafiti o dejarlo en paz. Por cierto, ganaron quienes se pronunciaron en contra de borrarlo, con el 95% de los votos.

Lauren Collins, periodista de The New Yorker , es una de las pocas reporteras que dialogó con él -si el cruce de correos electrónicos se puede llamar así-, y eso tras haber viajado dos veces a Londres e insistido una y otra vez con Steve Lazarides, representante del artista. "Un viernes de abril vi que me había enviado un mensaje; me decía que estaba agradecido por mi interés en su trabajo", dice Lauren para adn CULTURA. Con esa oportunidad en la pantalla de su computadora, Collins aprovechó para preguntarle sobre el mural en Bristol. "Es increíble que el Consejo de una ciudad pueda reconocer el valor de un grafiti pintado ilegalmente. Casi podría decir que estoy orgulloso de ellos", respondió Banksy. El diálogo siguió, y Collins le hizo la pregunta indispensable: "¿Qué es lo que quieres hacer?", con la mira puesta en sus motivaciones. Banksy le contestó que al principio quería salvar el mundo, pero que ahora lo piensa dos veces porque ya no está seguro de que le guste tanto como para salvarlo. En contraste, los que sí se salvan son sus murales e intervenciones callejeras, hoy considerados una forma espontánea de arte. Para sus seguidores, borrar esos trabajos sería un auténtico crimen. Quienes entienden de arte y negocios prefieren colgarlo en sus paredes.

Para Daniel Wolkowicz, director de la carrera de Diseño Gráfico en la UBA, Banksy es el paradigma del esténcil. Su arte alcanza un nivel de detalle que ya no coincide con la inmediatez vertiginosa del grafiti. "Banksy piensa lo que va a hacer, elabora la plantilla, y sabe cómo y dónde la va a poner para que cobre sentido", afirma. Su obra más famosa es la serie de ratas anarquistas en blanco y negro que aparecieron en Londres en 1993. Cada una es distinta, pero todas tienen en común la picardía que conquistó a no pocos londinenses. Una de ellas es la grafitera que escribe con pintura roja So Little to Say and so Much Time ("tan poco para decir y tanto tiempo") mientras mira para atrás porque un policía parece haberla agarrado in fraganti . También están la rata provocadora, que lleva un cartel en el que se lee Welcome to Hell ("bienvenido al infierno"), y la que suplica Please Love Me ("por favor, quiéreme"). De esta serie se ha dicho que está bastante ligada al arte del francés Blek le Rat (mejor conocido como Xavier Prou), otro artista del esténcil que se expresa con ratas y que, por cronología e influencia, podría ser el padre artístico de Banksy. En esta línea, la crítica apunta lazos con Jean-Michel Basquiat -quien se inició como "SOMA" en las paredes del East Village neoyorquino-, con Keith Haring y hasta con Andy Warhol, cuya marca habría salpicado el "estilo Banksy" en las obras de la modelo Kate Moss pintada como la Mona Lisa y su serie de tarros de sopa Tesco, la cadena líder de supermercados en el Reino Unido, similar a la que Warhol hizo con la Campbell.

Las paredes de Nueva York, Barcelona, Viena, San Francisco y Los Ángeles le han servido de lienzo. Y en 2005, Banksy encontró el lugar más polémico posible para expresarse: la barrera de 680 km que divide la Franja de Gaza. Allí, un día apareció el dibujo de dos niños que juegan con palas en la arena y ven una playa paradisíaca a través de un hoyo. Banksy hizo nueve grafitis de este corte, días antes de que los colonos judíos emprendieran la retirada. "Me pareció emocionante transformar la estructura más degradante del planeta en la galería más grande del mundo -apuntó en su página web-. Así se fomentan el libre discurso y el mal arte."

A pesar de que sus trabajos aún no ocupan un lugar oficial en los museos -"yo tendría que estar entre dos Picassos", señaló, alguna vez, sin modestia-, éstos se convirtieron en su galería particular y pública gracias a que él mismo los puso ahí sin que nadie se diera cuenta. El 13 de marzo de 2005, tres museos de Nueva York -Metropolitano, MoMA y Brooklyn- encontraron nuevos cuadros colgados en sus paredes con mensajes en contra de la invasión de Irak: pinturas que parecían renacentistas, intervenidas con el símbolo de la paz o un "no a la guerra". Su primera exhibición formal había sido en 2000, en un bar de amigos en Bristol. Hoy en día, su arte se vende hasta en Sotheby s, que en febrero vendió Bombing Middle England (2001, acrílico y espray esténcil en lienzo) en 200.000 dólares. La cifra más alta que se ha pagado en Bonham s por un Banksy alcanza los 575.000 dólares, pero, sobre todo en Inglaterra, su trabajo resulta polémico porque, de algún modo, glorifica el vandalismo.

En todo caso, la discusión alrededor de él permanece abierta. Yo traté de contactarlo por e-mail para que respondiera algunas preguntas, o una sola al menos, pero la aventura no era fácil. Ya me lo había advertido Lauren Collins. Por lo menos, quería averigüar si Banksy de veras es un one man show . Carlos Montoya, director de cine colombiano radicado en Los Ángeles, me cuenta que una vez lo vio con todo su equipo, "dos personajes que lo ayudan con las escaleras, la pintura y la filmación del proceso". Sin querer, Montoya pasó enfrente de la cámara y ese ayudante-camarógrafo le gritó: "¡Estoy filmando!", a lo que el director sólo consiguió responder el excuse me que manda la cortesía. De su aspecto físico, no me pudo decir nada. No sabía cuál de los tres era Banksy.

El diseñador gráfico argentino Federico Raffeto es de los pocos que ha hablado con él, aunque tampoco confirma lo del diente de plata. "Me lo presentó Paris Kain, un neoyorquino que había trabajado con Bansky y amigos en común -cuenta-. Compartimos un cigarro en la puerta de una pequeña galería en la calle 27. Muy british , serio, pero buena onda. Sobre su aspecto físico, prefiero no pasar el dato de una persona que cuida su anonimato, y más siendo un grafitero."

Algo está claro: la identidad secreta de Banksy está a salvo con Tai, Montoya y Federico. Parece que, por el momento, lo único que lo delatará es su arte. Aquello que irrumpe donde menos se lo espera, para apuntar lo que nadie pensaba que se podía decir.

Publicado en La Nación, Argentina
Fotos de Zara J Murray para Archivo Callejero, no publicadas en el articulo.
web de Federico Raffeto: www.fsraffetto.com

Pintar sin salir corriendo

Grafiteros de toda España toman el Centro de Historia de Zaragoza para reivindicar el arte urbano con creaciones que se inspiran en la Guerra de la Independencia.

El olor a spray y pintura inunda estos días el Centro de Historia donde decenas de artistas del graffiti unen sus pinceles bajo la temática A las barricadas! Zaragoza no se rinde. Una serie de intervenciones de arte urbano inspiradas en los acontecimientos de los Sitios de Zaragoza.

"Se trata de una convocatoria abierta en la que cualquiera puede venir a pintar. La temática es libre y se puede utilizar cualquier técnica ya sea graffiti, stencil, ilustración...", explica Alfredo Martínez, uno de los coordinadores de esta iniciativa. De esta manera, diversos grafiteros de distintos puntos de la geografía española se pasarán del 23 al 28 de mayo por el Centro de Historia para reivindicar el arte urbano con sus ilustraciones. "Lo que se pretende con es poner en valor el lenguaje del arte urbano como manifestación artística contemporánea y demostrar la calidad y el valor de esta forma de expresión que en muchas ocasiones no cuenta con el aprecio de ciertas instituciones, entidades o ciudadanos", confiesa Alfredo.

Una calavera con un gorro militar, una cabeza pensante o dibujos abstractos se cuelan en las paredes del recinto como si de una calle de Nueva York se tratará. Poco a poco las formas se distinguen y se van apreciando combates, burlas o guiños a la Guerra de la Independencia, una de las temáticas principales de esta propuesta.

"He intentado recrear la muerte que ocasiona la guerra", comenta Bhur, uno de los artistas que asiste a la cita donde profesionales y aficionados se dan la mano, como el caso de Arantxa Recio, "comencé hace muy poco y de forma muy espontánea, pintando la pared de la casa de mi hermana. A través de uno de los chicos de la organización me enteré y decidí venir".

Por el otro lado, Asalto Producciones ha realizado un par de encargos a dos de los grafiteros con más proyección internacional: Nano4814, que reinterpreta de forma contemporánea Los desastres de la guerra y San, que hace lo propio con el cuadro de César Álvarez Dumont La defensa del púlpito de San Agustín. "Se trata de una propuesta que creí que era interesante. He reinterpretado el cuadro como una defensa de la ciudad por parte de las autoridades y los medios de comunicación frente a los artistas", asegura San. Sobre un fondo blanco, la pintura roja va modelando un gran cañón sujetado por dos hombres cuya autoridad se percibe por el uniforme, similar al de los franceses. "Va a predominar el color rojo porque creo que es una tonalidad que causa impacto e incluso nos sugiere violencia".

Un arte que cada vez tiene más presencia en las galerías pero siempre conservará esa connotación ligada a la calle y la provocación, ya que "el graffiti es dejar tu huella y tu firma, y salir corriendo", dice. Aunque en esta ocasión, afortunadamente, no.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=412306

Grafiti = Arte

La Tate Modern ha cambiado de color. El impacto se nota desde la catedral de Saint Paul, en la orilla opuesta del Támesis. Una explosión multicolor en verdes, amarillos, rojos cubre el viejo ladrillo de una sección de la fachada del popular museo londinense de arte contemporáneo. Desde la distancia, el efecto de la imagen es confuso. Parece el tramo final del puente del Milenio que cruza el río. Va cobrando forma poco a poco para sugerir una boca enorme con tres círculos ordenados como si se tratara de un semáforo. Es el trabajo de Sixeart, el artista barcelonés que participa en Street Art, la primera incursión a fondo de Tate Modern en el arte surgido de la calle.

El centro de la muestra es la fachada de esta antigua central eléctrica. En su inauguración, el viernes 23, apenas quedará un ladrillo libre. Seis artistas internacionales cubrirán sus secciones (de 18x8 metros) con trabajos creados para la ocasión.

El brasileño Nunca va muy adelantado. Ha dibujado un gigante con pinta de bucanero. La figura pisotea una mano mecánica, invadiendo incluso la cristalera de la cafetería.Al lado del gigante, el italiano Blu ha delineado un círculo del que surgen escaleras, habitaciones, figuras humanas. Puede que termine simulando un edificio de viviendas, con historias familiares en su interior. Blu no aporta pistas. El misterio se descubrirá al final, dice al bajar de la grúa. Está muerto de frío, harto del viento.

El viento también entorpece el progreso de la intervención de Sixeart. Es difícil fijar el negro, comenta en catalán. La explanada de la Tate es una auténtica obra. A su lado, el equipo de siete ayudantes de JR, fotógrafo grafitero francés, tiene que pegar sobre la fachada cientos de secciones del cartel que ha diseñado el maestro urbano y el reloj corre marcha atrás. La logística no funciona a la perfección.

Los dos artistas restantes, los hermanos brasileños Os Gemeos y el colectivo de Nueva York, Faile, apenas han abordado sus respectivas secciones. La fachada ha sido tratada para eliminar cualquier rastro de grafiti a partir del 25 de agosto, cuando se clausura el experimento de Street Art.

La intervención de los grafiteros no se limita al exterior de la Tate. Un colectivo afincado en Madrid Nano, 3TTMAN, Nuria y El Tono, entre ellos dejará huellas artísticas en edificios del barrio. Representa la apuesta alternativa a colegas que, como Sixeart o Faile, venden su obra en galerías de arte. La Tate les ha propuesto llevar al público por un recorrido de grafitis e instalaciones callejeras este fin de semana. España es hoy en día el país más interesante en arte urbano, afirma Rafael Schacter, comisario del programa.

Sorprende la ausencia de artistas británicos en la muestra: en la cuna de Banksy, el más famoso exponente del momento, el museo ha descuidado su cantera para presentar una panorámica internacional. Se dice que los grafiteros británicos están enfurecidos por lo que consideran una ofensa. Bansky guarda mucho su identidad y no creo que le interese pintar subido a una grúa, a tiro de miles de cámaras, justifica Sixeart.

Seis grafiteros ante la Tate

Blu, Bolonia (Italia)
Trabaja con dibujos, casi siempre a gran escala y utilizando técnicas tradicionales. Sus imágenes desprenden cierta fascinación por lo macabro, la muerte y el cuerpo humano.

Falle, Nueva York (EEUU)
Este colectivo se inspira en la descomposición de los muros para presentar su relectura del cómic tradicional. Cultura pop que también ha convertido en escultura o música.

JR, París (Francia)
Plantea su trabajo con gran conciencia social y política. En un reciente trabajo en zonas de batalla de Palestina, fotografió a sus habitantes para mostrar el rostro del conflicto.

Nunca, Sao Paulo (Brasil)
Su obra está muy influenciada por los patrones geométricos y los colores del arte indígena de Suramérica. Su clave está en la combinación de imágenes rurales y urbanas.

Os Gemeos, Sao Paulo (Brasil)
Estos hermanos gemelos, con más de 20 años de trayectoria, han definido el estilo del grafiti de su país. Temas oníricos conviven con cuñas políticas y folclore brasileño.

Sixeart, Barcelona (España)
Mezcla la abstracción psicodélica con la figuración del cómic. El halo infantil de sus imágenes combinado con el surrealismo ha provocado que le comparen con Miró.

http://www.publico.es/culturas/096174/grafiti/tate

Deja Banksy su huella en muros callejeros

¿Cómo y quién es Banksy? La no respuesta a esa pregunta es uno de los grandes atractivos de ese joven artista, un nombre que es sinónimo igual de desafío que de ventas.

En los últimos años, el grafitero británico se ha deslizado como la humedad, mientras el interés por su obra va creciendo. Dos millones de entradas en el buscador de Google son suficientes para comenzar a adentrarse en el mito creado alrededor de este artista callejero.

Una página oficial, notas de periódicos, referencias en blogs, una sección dedicada a su obra en el sitio de fotos flickr o decenas de videos en youTube son los cimientos que sostienen el pedestal en el que se encuentra actualmente.

Y para agregar ejemplos, sólo basta recordar la expectativa que causó hace dos semanas en el Reino Unido, al convocar a 40 grafiteros para que pintaran los muros del túnel de la Waterloo Station, en el marco de The Cans Festival.

Nada se sabe de cierto sobre la identidad de Banksy: se cree que nació en Bristol, Inglaterra en 1974; que su nombre podría ser Robin o Robert Banks; que es hijo de un ingeniero; que usa un diente de plata y que le gusta vestir al estilo de los raperos.

Sin embargo, el rompecabezas de su trayectoria es fácil de armar.

Sus inicios se remontan a 1993, cuando en las calles de Bristol aparecieron sus primeras pintas. Siete años después, en un restaurante de esa localidad, presentó su primera exposición.

En 2005, el mercurio del termómetro de la popularidad de Banksy se elevó demasiado. Con la muestra ``Crude Oil'''' sorprendió a los ingleses al presentarles 164 ratas vivas que andaban libres por la galería ubicada en Westbourne Grove. Los periódicos comenzaban a darle espacio en sus páginas.

Algunas de las paredes de Inglaterra, España, Francia, Australia, Estados Unidos, Israel y, probablemente, México (se encontró un grafiti en Monterrey que algunos le atribuyen) ya tienen alguna de sus imágenes mordaces.

Las ratas, los prisioneros de Guantánamo, Mickey Mouse, Ronald McDonalds, el presidente George Bush, Kate Moss, Britney Spears o el ejército de Estados Unidos son algunos de los personajes que se pueden encontrar en los muros adornados por la mano de este artista británico, quien también acostumbra a escribir mensajes como estos: "Abandon Hope" o "You looked better on myspace".

El mundo hollywoodense lo recibió con los brazos abiertos en el año 2006, al inaugurarse en septiembre la exposición "Barely legal. Un elefante llamado Tai", decorado con flores de lis doradas, fue la estrella; era en sí mismo un mensaje contra la pobreza.

El artista explicó a través de un volante que hay problemas tan graves como éste que la sociedad evade con gran facilidad. Y remató: "Para colmo, cada día, cientos de personas se enferman por artistas idiotas que muestran sus obras y dicen que el mundo anda muy mal, pero no hacen nada al respecto".

Sus graFfitis en las paredes y sus lienzos son hoy en día unos de los objetos más cotizados en las prestigiosas casas de subastas y en los sitios de internet. En noviembre del año pasado la subastadora Bonhams vendió 10 de sus creaciones por medio millón de libras.

Algunos coleccionistas anónimos, Cristina Aguilera, Angelina Jolie, Brad Pitt, George Michael, entre otros, son algunos de los aficionados a las pintas de Banksy.

Y para agregar más misterio a su enigmática existencia, ha colado sus creaciones en algunos museos. El Museo Británico, el de Brooklyn, el Metropolitano de Arte de Nueva York, el de Arte Moderno y el Americano de Historia Natural han albergado la obra de Banksy, sin siquiera imaginarlo.

Embozado en el misterio es como este "guerrilla art" continuará diciéndole al mundo lo que ya ha plasmado en las paredes: "I want to be a non-conformist. Just like everybody else (Quiero ser un inconforme. Como todos los demás)".

http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/VidayEstilo/09052008/303293.aspx

El grafiti digital en el MoMa de Nueva York

Del spray al puntero láser. Todo cambia y el grafiti también. El museo MoMa de Nueva York acoge los trabajos de James Powderly y Evan Roth, dos grafiteros que trabajan con láser, un proyector y un ordenador portátil. Nada de pintura.

Con el grafiti digital la pintura se sustituye por un software. Y aunque la calle sigue siendo el soporte de este arte, ya no se mancharán los edicifios y las autoridades no perseguirán a los artistas de la calle.

James Powderly y Evan Roth, padres del grafiti digital, repiten en el Museo de Arte Moderno de Nueva York . Ya expusieron en 2007, junto a un centenar de artistas de la calle. Para ellos, la oportunidad que les brinda el MoMa servirá para que, ante un juez, los grafiteros puedan defender que lo suyo es arte y no vandalismo.

La fusión entre el arte callejero y la tecnología es un canto a la libertad de expresión, perseguida cuando los grafiteros son detenidos por ‘destruir’ el mobiliario urbano.

Ahora sólo queda por ver si todos los grafiteros apoyan esta fusión con la tecnología porque, como en todas las familias, siempre hay alguien que se muestra reticente a las novedades.

Banksy, arte y vandalismo

Sobre Banksy tal vez se ha escrito demasiado. Seguir relatando anécdotas sobre este artista callejero, anónimo, escurridizo, imposible de identificar, es seguir echando leña al fuego que alimenta sus obras.

Por: Rosina Cazali/No lugar

Sobre Banksy tal vez se ha escrito demasiado. Seguir relatando anécdotas sobre este artista callejero, anónimo, escurridizo, imposible de identificar, es seguir echando leña al fuego que alimenta sus obras.

Pero parece que nadie se cansa de oír sobre las andanzas de este creador de graffitis que, desde hace más de una década, comenzó a dejar en las calles de su natal Bristol y más adelante en Londres, Barcelona y San Francisco o en paredes emblemáticas como el muro de Cisjordania, en los territories ocupados. Sin duda la fama de Banksy es directamente proporcional a su habilidad para desarmar las estrategias del espectáculo. Sus graffitis y dibujos trazados con plantillas de carton y pintura en spray, aparecen cuando menos se espera, despertando polémicas, evadiendo sistemas de seguridad o sencillamente como comentarios poéticos frente a paisajes sórdidos.

El medio es rápido y el impacto duradero. Sus primeros dibujos fueron ratas, que se colaban entre los buzones, las alcantarillas, las cabinas telefónicas o las puertas del vecindario. Como las de Hamelin, las ratas eran una transmutación del ser humano, que escupían críticas bastante ácidas sobre la decadencia de la sociedad contemporánea. Desde entonces, su obra callejera se estableció como un intento por introducir comentarios inversos a las opiniones oficiales que imparten, y dictan, las grandes cadenas de noticias.

Algo tiene este héroe urbano que ha sido calificado como Robin Hood al revés, que pinta para los pobres y vende a los ricos. Pero detrás de cada acción va una discusión apasionada. Para unos hay una intención política y para otros es puro vandalismo disfrazado de arte. Lo cierto es que, entre su fama y formas de operar, pueden encontrarse dibujos que ha regalado de manera arbitraria hasta trabajos bien pagados para organizaciones como Greenpeace o multinacionales como Puma y MTV.

Aun más cierto es que Banksy tiene entretenidas a las personas y en lugar de reírse de ellas se ríe junto con ellas, creando e inscribiendo esos comentarios que todos quisieran gritar al statu quo, a la infamia de los que hacen las guerras, las pretensiones de control y los sistemas en general.

Como gran ironía, el más asediado por Banksy es el sistema del arte. ¿Quién decide que algo es arte?¿Quién legitima, a su vez, a esta persona o institución? Son solo dos de las preguntas que lanzan sus incursiones en grandes museos, donde se ha colado para colocar piezas falsas al lado de otras de gran valor patrimonial, como en el Museo Británico, donde introdujo una piedra con el dibujo de un cavernícola empujando un carro de supermercado. En el Met de Nueva York, filtró el cuadro de una mujer de época portando una máscara antigua y en el Brooklyn la pintura de un soldado de la época colonial pintando graffitis contra la guerra. Así, lo único que queda por preguntar es: ¿quién legitima a Banksy? Tal vez nuestra sed por su supuesto “daño criminal”, alimentado con la capitalización del ocio en general.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20080416/lacolumna/52671/