Melodía Callejera, pianos en las calles de New York
Convocan a artistas para exposición independiente
Un grupo de creadores has decidido generar esta iniciativa cultural e independiente.
Convocatoria
Revista Graffiti, Girls, Guns, and Ganja
El grafitti, como un lenguaje propio de la cultura callejera, de sus dinámicas sociales, y de la necesidad de expresión que manifiestan los habitantes de prácticamente toda ciudad alrededor del mundo. Las chicas, el ingrediente sexual dentro del ecosistema urbano, un estimulante factor en la historia de la psique humana que, obviamente, no excluye a la naturaleza de las tribus citadinas. Las armas, en muchos casos símbolo de status y principal discurso de las famosas "gangs" en diversas ciudades, o más particularmente en barrios puntuales de toda gran capital. El culto de las armas nos remonta a antecedentes primitivos y, al igual que el factor sexual, nos refieren a la ciudad como una verdadera "selva de concreto" (más allá del abuso cliche de este término). La ganja, el uso e intercambio frecuente de la materia prima por excelencia de los callejones y estepas grises de la ciudad. Las drogas como un elemento, cuestionablemente o no, que genera identidad colectiva, un sentimiento de comunidad...
Cada ejemplar de Graffiti, Girls, Guns, and Ganja nos presenta una rápida radiografía de estos cuatro mundos propios de la cultura callejera. Evidentemente en este espacio el rubro que mayor interés nos genera es el graffiti. La ciudad de Los Ángeles tiene un envidiable linaje en el universo graffitero. Y a pesar de que los primeros gestos de esta práctica se detectaron en Filadelfia y Nueva York hace ya varias décadas, lo cierto es que la capital californiana ha gestado una rica cultura alrededor de esta práctica de expresión en la calle. En cuanto a las niñas, nos llamó el perfil de "chicas malas" que se presenta en la revista, al parecer eligen a cuatro chicas de quienes publican imágenes y una breve entrevista. Nos gustó la idea de que al final de cada una se les cuestiona por cual de las cuatro g´s se inclinan más. Seguimos con la ganja, la mítica hierba que debe quizá es la droga más representativa en la historia de estimulantes utilizados por el ser humano. La mota, macoña, ganja, cannabis... nos pareció adecuado incluirla como un elemento icónico de lo que sucede en el escenario callejero. Finalmente las pístolas, otro símbolo asociado con la cultura de barrio, y en Estados Unidos es un emblema nacional: la posesión de armas como un derecho natural de todo ser humano. En este caso en particular confesamos nuestro poco interés en fomentar el uso de armas dentro de las sociedades contemporáneas y nos parece incluso un tanto patológico la atracción estadounidense frente a las armas, sin embargo podemos entender, dentro de este contexto, por que fueron consideradas como una de las cuatro temáticas urbanas. Y bueno, si fueramos una de las "peligrosas chicas" incluidas en la revista, al finalizar la entrevista indudablemente saben por cual de las cuatro g´s nos inclinaríamos.
Pero regresemos a nuestro campo, al graffiti, si estas interesado en disfrutar de algunas espectaculares piezas de graffiti angelino, valdría la pena rondar las págnas de esta revista, y quiza, por qué no, hacerlo mientras disfrutas de un buen porro y escuchas los sonidos de la Ciudad...
Four G's Magazine
Banksy pintará un mural para Kate Moss
Kate Moss, quizá la top model con la personalidad y estilo más provocativos de las pasarelas, ha sido clara al afirmar que desea, ansiosamente, que Banksy haga un retrato suyo. Incluso, la sexy modelo británica, contacto al elusivo artista para ofrecerle 150 mil libras esterlinas, poco más de 220 mil dólares para que plasme se peculiar deseo.
El deseo de Moss consiste en un mural de más de quince metros cuadrados que adornará su casa al norte de Londres. En la obra, Moss busca ser representada, a través de una cronología que la muestre desde sus comienzos en las pasarelas cuando tenía 16 años, hasta la actualidad. Una especie de radiografía a través del tiempo de Kate, su vida, y sus seres queridos.
Al parecer Banksy ha confirmado ya que realizará la obra. El enigmático artista callejero, también inglés, ha vendido ya algunas de sus obras a celebridades como Brad Pitt y Angelina Jolie. De hecho, hace unos años Banksy realizó un coqueto retrato de Moss, estilo Andy Warhol, que ahora se encuentra en manos de un coleccionista anónimo.
Por momentos, debemos confesar, nos genera sentimientos encontrados el hecho de que el arte callejero se manifieste como un fenómeno “cool” y que llame la atención de las celebridades y los grandes medios de comunicación. Sin embargo, al haber sido testigos, tras largos años de documentar el arte en las calles, de las genialidades de Banksy, suponemos que el fenómeno es relativamente explicable y que aún así, con la frivolidad implícita de alguien que paga 220 mil dolares a un artista callejero, no atenta contra el alma independiente de esta práctica callejera. Pero es, suponemos, cuestión de enfoques.
El arte en cada acción (maravillosa intervención en la plaza de Berlin)
Todo en perfecta armonía, los ciudadanos presentes trascendieron la rutina diaria, logrando ver más allá de ella, y así bañaron de colores sus respectivos trayectos cotidianos. Esta intervención es, por su belleza y por las reflexiones que puede generar en el espectador urbano, una iniciativa que sin duda debería de repetirse en todas las plazas del mundo...
Banksy indemniza a banda musical por robo de nombre
Entrevista a la artista callejera francesa Miss Van
Afirma que el arte urbano de hoy ha perdido su encanto comparado con lo que sucedía en los años 90.
En la obra de esta artista predominan las mujeres con cara de muñecas y rasgos sensuales, jugetones e inocentes, que ha dado a conocer como las Poupees.
Su obra más reciente es la serie Cachetes colorados , que ahora se exhibe en México en la galería FIFTY24MX de Upper Playground.
De visita en el país para presentar esta muestra, Miss Van, quien reside en Barcelona, aprovechó la ocasión para inspirarse en la cultura mexicana:
“Ser artista es tener la mente abierta, como una esponja, receptiva para que las cosas te lleguen. Las personas pueden ver las mismas cosas, pero no retener nada. Hay muchas cosas me gustan aquí, que me van a quedar, que me van a cambiar”.
¿Cuándo decidiste ser artista?
Siempre he dibujado, desde muy pequeña, dibujaba mal, pero dibujaba. Era mi manera de comunicar y expresarme. Los dibujos, los colores, son parte de mi vida; también, los animales y coleccionar cosas. Colecciono cosas antiguas, joyas, lo que sea; cosas que tienen historia.
¿Cómo defines la mujer que dibujas en tus obras?
Creo que todas las mujeres se pueden encontrar en mis dibujos. Hay una parte de mí siempre, como una sensibilidad, más que rastros. El tema de la mujer es un tema universal, es la cosa que conozco mejor. La mujer va cambiando conmigo, va creciendo.
Dibujas a la mujer como un ser de grandes contrastes...
Estamos llenas de contrastes, de contradicciones y ambigüedades. Nada es muy claro. Nada es muy definido. Me gusta jugar con el lado muy femenino y muy sofisticado, y mezclarlo con un lado más animal, salvaje. Me gusta llamar la atención, por eso pinto en la calle. Eso es lo que me queda de la calle: llamar la atención, provocar también.
¿Defines tu obra como arte urbano?
Ya no pinto más en la calle. Lo hice por muchos años, ya no. Casi nada
¿Por qué ya no lo haces?
Porque lo he hecho mucho. Vamos cambiando. Pinto más en mi taller y eso me ha permitido evolucionar técnicamente, tener tiempo para hacer proyectos más grandes como una exposición entera; trabajar sobre temas, desarrollar nuevas técnicas. En la calle no hay nada de tiempo: hay que saber a dónde vas, lo que haces y cuándo lo vas a acabar. Y ya está. No experimentas.
¿Pintar en la clandestinidad te interesa?
Más o menos, pero yo nunca me he escondido tampoco. No pintaba con permisos, pero lo hacía en paredes antiguas, como destruidas, o en paredes de madera, de obras. La calle ha sido una muy buena experiencia para no tener miedo, para encontrar gente, para atreverse y tener así como adrenalina, pintar con presión, tener sorpresas, muchas historias te pueden pasar en la calle. Es mucho menos aburrido.
¿Te interesó que esa obra tuya se conservara?
Se fue. Me hubiera gustado que se quedaran algunas, como históricas, pero es un buen ejercicio dejar cosas en la calle, que todo el mundo pueda intervenir. Es como despegarse un poco de las cosas, y yo soy tan fetichista con todo... que era una manera de despegarme un poco y dejar algo al azar.
¿Cuándo fue la última vez que pintaste en la calle
Hace un año, en mi barrio, en el Raval (Barcelona), que es el barrio popular. Había un terreno vacío con un papel pintado, antiguo, pensé que no me lo podía perder. Prefiero pintar en un lugar que me va a seducir en el momento, más que seguir pintando sólo para que la gente sea feliz. Lo he hecho mucho, pero vamos cambiando y es normal.
¿Qué percibes de lo que hoy se hace en arte urbano?
Me gustan pocas cosas porque ya hace años que todo se ha hecho en el arte urbano y creo que ha perdido el charme, el encanto del principio.
En mi época, en los años 90 y más, era todo nuevo, estábamos investigando algo totalmente nuevo. Ahora somos parte de la historia del graffiti, pero de todo lo que se hace ahora muy pocos son realmente buenos o valen la pena.Estuve en Brasil y me gustaron las escrituras, cosas que se acercan más a la definición del graffiti del principio; aquí me encantan los carteles pintados a mano, que se van con el tiempo. Eso me llama más la atención que las técnicas modernas.
Siempre estás hablando del cambio, ¿es muy importante en tu vida?
Sí porque ya hice algo durante muchísimos años; me pregunté por qué no lo hago más... Estoy buscando las respuestas. Los cambios son buenos para desarrollar otras cosas; no tengo la misma edad de cuando empecé. Creo que es lógico, estoy pintando con espontaneidad pero yendo más allá, con proyectos más conscientes.
¿Cuándo empezó a aparecer en tu obra ese otro personaje, que es el animal?
Creo que desde el principio ha estado presente, pero luego intenté una manera de mezclarlo con la mujer, de no tenerlo al lado. Pienso que tenemos una parte animal también. Me gusta el lado bestial de la mujer mezclado con lo sofisticado. No creo que esté haciendo ilustración y cosas sólo bonitas; no me interesa. Si es bonito y si es comercial, no era mi intención. Sé que tengo siempre el lado oscuro y el lado dulce, creo que soy así.
¿Por qué no hay una presencia masculina en medio de ese universo femenino?
Porque el lado masculino está ilustrado por los animales.
¿En qué características?
A veces débiles, como dominados por las mujeres, aunque puede ser lo contrario también. Para mí esa es la parte masculina.
¿La historia del arte y de las culturas es otro tema que te inspira?
Es más a nivel estético o cultural que me interesa mezclar las culturas o lo hago para alimentarme de culturas diferentes, para renovarme. Estuve en Brasil y luego hice los estandartes que están acá porque vi allí unos estandartes religiosos que me inspiraron como objeto.
¿Qué te atrae de los iconos religiosos?
Me atrae la mirada hacia el cielo, la estabilidad, las composiciones simétricas. Siempre pinto un poco así, como iconos, haciendo focus en la cara, en la mirada, poniendo toda la fuerza en el aura y en el lado exagerado de las expresiones. Para mí el maquillaje es como una manera de acentuar unos sentimientos. Y con expresiones exageradas quería acentuar, ponerlo un poco más ridículo; son expresiones que me gusta intervenir. El maquillaje es como una máscara, es muy femenino, pero puede llegar a lo grotesco. Siempre nos ocultamos, luego enseñamos cosas; a veces queremos esconder pero se nota aun más y por eso es que hay estos maquillajes.
¿Cómo ha sido tu faceta como diseñadora?
Siempre he hecho camisetas y otros derivados de mi arte, pero sin caer en lo comercial. Intento hacer todo de manera artística, con ediciones limitadas. Me permite explorar otros materiales, trabajar telas y otras técnicas. Hago bolsos, joyas de madera y de plata (con la marca Fornarina). Esto me ayuda a salir un poco de la cultura, pero siempre vuelvo a la cultura porque es lo mío y porque quiero guardar un camino más artístico. Intento reducir esto y no ser siempre accesible; siempre lo que me ha gustado de la calle es justamente no estar accesible, la calle es para todos, pero no es para nadie. No se puede robar una pared. No puedo recoger mi dibujo al final, y nadie tampoco lo puede hacer. Es para todos, es para nadie, es lo que me gusta.
¿Qué sigue después de la pintura?
No he pensado. No quiero pensarlo.
Entrevista via El Universal
GymkAna Botella
Ana ha escondido 10 botellas de edición limitada en rincones del barrio de Malasaña, para celebrar la Fiesta de La 2 de mayo, que durante los últimos años, se ha visto truncada ya que por cuestiones político-económicas, una suerte de estado de sitio, impidió que la gente se reuniese en la plaza a festejar. Cuestión curiosa, ya que otras fiestas populares –igual de ruidosas y de sucias- sí se realizan año tras año en el centro de la capital. Sin embargo, el exagerado cordón policial ha estado cerrando el perímetro de la 2 de mayo, impidiendo el ingreso con bebidas alcohólicas.
Como se explica en un artículo del diario El País, del 18 de abril, titulado Las plazas no están para sentarse, los políticos argumentan que es para detener el botellón. Así, hemos visto cómo en los últimos años, las plazas del centro de Madrid, se han convertido –gastando un dineral- en un solarium de cemento, granito. Sin bancos, sin fuentes, sin árboles, ni césped. Eso, sí, con terracitas para los turistas y con parking subterráneos para recaudar y contribuir al cambio climático.
Como siempre, no se escucha a los jóvenes, se los criminaliza, se les miente, mientras nuestros mayores nos quieren dar lecciones de moral, envueltos en la mayor orgía de corrupción de la historia moderna de España.
Y por cierto, como dice en la etiqueta de cada uno de las 10 litronas, Ana pide respeto para con la ciudad y los vecinos, reciclar las botellas y beber con moderación. Y no le hagáis caso a mi Josemari, no conduzcáis ni el skate, si estáis borrachos….
Ana B.


















