Unos cuantos rayones
UN DOCUMENTAL
En el marco de la exposición organizada en París por la Fundación Cartier, se presentó el documental Pixo, de los brasileños Joao Weiner y Roberto Oliveira, que narra las vicisitudes de los viejos y nuevos pixadores, esos activistas de la brocha y del aerosol que se han dedicado desde los años 60 a llenar calles y ciudades de todo Brasil con mensajes de insatisfacción y protesta política. En el filme se documenta un par de acciones que llegaron a los titulares de los diarios de todo el mundo: el ataque en junio del 2008 a la Universidad de Bellas Artes comandado por Rafael Pixobomb, quien exigía que el arte estuviera siempre unido a cuestiones sociales) y la agresión en septiembre de ese mismo año a la galería Choque Cultural por un grupo de pixadores cuya susceptibilidad fue lastimada por la comercialización del graffiti. Pixobomb participa en la exposición de la Fundación Cartier.
ALGUNOS ARTISTAS
Barry McGee (1966, San Francisco, California) ha sido aclamado tanto por su trabajo callejero como artista del graffiti como por sus instalaciones pintadas en galería, museos y festivales artísticos de todo el mundo; su lenguaje visual tiene elementos públicos, con preocupaciones sociales sobre la vida urbana, y privados, con un estilo personalísimo que se enfoca en el humanismo. Sobre el graffiti, ha dicho que le parece que entre más se aleja de lo ilegal y de los espacios exteriores, menos impacto tiene: www.deitch.com/artists/sub.php?artistId=1. El pintor e ilustrador brasileño Stephan Doitschinoff (Sao Paulo, 1977) es mejor conocido como Calma, un seudónimo que podría leerse como una declaración de intenciones de su universo visual: sus imágenes abrevan en la iconografía religiosa para quedar transformadas en modernos murales y pinturas que emanan espiritualidad desde su posición en casas o paredes ruinosas de pueblos rurales de Brasil: www.stephandoit.com.br. Alexandre Órion (1981, Sao Paulo, Brasil) merece mención porque sus piezas no quedan terminadas hasta que las fotografía. Primero pinta un graffiti que luego tendrá que interactuar con algún peatón o un vehículo; él esperará con su cámara hasta conseguir capturar ese momento: www.alexandreorion.com. El graffiti fue llevado a los terrenos de la animación por Blu (Italia), eso sí, sin dejar los muros callejeros como soporte: www.blublu.org. RETNA (Los Ángeles, 1979), cuyos primeros trabajos aparecieron allá por mediados de los 90 en las calles de Los Ángeles, ha llegado a ser conocido por incorporar a su estilo elementos tomados de los jeroglíficos egipcios y mayas, o de los mosaicos religiosos bizantinos: www.digitalretna.com.
GALERÍAS ESPECIALIZADAS DEL DF
Galería Cavemen Did It First (Jesús María 60, piso 3, entre Corregidora y Venustiano Carranza, Centro), http://cavemendiditfirst.com. Galería Fifty24MX/Upper Playground (Amatlán 105, Condesa; martes a viernes, citas: 5256-1444), www.upperplayground.com. Mercado de la Condesa: gracias al proyecto Marchante!, cada cierto tiempo los muros del inmueble ubicado en Tamaulipas y Michoacán son intervenidos con graffiti de firmas internacionales.
UN LIBRO
Este verano, la editorial Chronicle Books publicó una edición conmemorativa de Subway Art, publicación que en 1984 se erigió como la primera colección fotográfica exhaustiva de la cultura del graffiti en Nueva York en las décadas de los 70 y 80.
UNA EXPO
Hoy es el último día de la exposición No Frontera, que forma parte de la serie de actividades de Fotoseptiembre (Biblioteca de México, Plaza de la Ciudadela 4, Centro). En ella, además de imágenes de frontera de México, Bolivia y Argentina, están expuestas algunas muestras del trabajo del colectivo brasileño Choque Photos.
Jesús PachecoReportero de El Ángel via reforma
Va graffiti de la calle a los museos
Auxilio Alcántar
"Sugerencia: constitución de fichero judicial y arresto por vandalismo. Recomendación: intensificar el patrulleo y la campaña de limpieza"...
Incluso, la Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo presenta actualmente una muestra retrospectiva del graffiti. Perplejos quedan los paseantes al ver intervenido el moderno edificio, diseñado por el célebre arquitecto Jean Nouvel.
En el muro exterior, en instalaciones temporales, graffiteros de diversas nacionalidades pintan frente al público.
En el interior, el inmueble luce tapizado de diseños, dibujos y centenares de tags. Nada escapa al internacional "arte nacido en la calle": pasillos, baños y hasta el jardín exponen la trayectoria del graffiti.
El tema fue abordado en tres tiempos: en el hall, las obras contemporáneas; abajo, una sala cinematográfica donde se proyectan videos y documentales, y, en el sótano, la exposición retrospectiva del fenómeno pictórico.
Fotografías, música, luces y ejemplos de graffiti muestran el ambiente de la época y el desarrollo de esa "cultura" que englobó pintura urbana, break dance, rap y hip hop. Los objetos narran el largo camino recorrido por el graffiti hasta llegar a instalarse en la cultura, las artes plásticas, el diseño o la publicidad.
La exposición da cuenta de los diferentes estilos, técnicas, ideas y corrientes. Además, presenta a las grandes figuras del movimiento (P.H.A.S.E. 2, Part One, Seen), así como a las que contribuyeron a su auge y reconocimiento en el mundo del arte.
Desafío a la autoridad
El graffiti apareció en varias ciudades de Estados Unidos, pero su verdadero surgimiento fue en Nueva York a finales de los 60. La ciudad estaba al borde de la quiebra y había poca actividad. Adolescentes, jóvenes alrededor de los 15 años, provenientes de barrios obreros y principalmente de la comunidad hispana y afroamericana, comenzaron a escribir su nombre en los muros y autobuses, primero con marcadores y luego con aerosol.
A partir de 1971, los chicos comenzaron a pintar también en el Metro, primero dentro de los vagones y luego en el exterior.
El objetivo era lograr mayor visibilidad ante los usuarios, pero sobre todo que los colegas vieran su creación, una suerte de competencia juvenil. A fin de distinguirse los unos de los otros, fueron elaborando caligrafías cada vez más originales.
El simple tag —un seudónimo, muchas veces acompañado del número de la calle donde vivían los autores: Julio 204, Taki 183, Joe 182— se dotó de curvas, delineación de letras (outline) y, como condimento, puntos, estrellitas o flechas. Y, a pesar de los inconvenientes, el tag tiene cada vez más adeptos.
Poco a poco aparecieron pinturas al fresco llamadas masterpieces, donde se fusionaban estilos y colores, mezclados muchas veces con personajes inspirados en dibujos animados. El tamaño del graffiti fue en aumento hasta cubrir completamente lo largo y ancho del vagón. Los primeros whole-cars aparecieron en 1974.
La prensa de la época nos sumerge en la calles de Brooklyn y del Bronx, en la admiración de algunos por esta actividad y en la visión de ciertos diarios que consideraban delincuentes a los graffiteros. La persecución policial era real y 80 policías adicionales fueron reclutados en Nueva York para combatir "el problema". A pesar de ello, el graffiti se expandió y paulatinamente se vieron obras más elaboradas. Había toda una búsqueda de singularidad en el trazo, la forma y los motivos.
Explosión artística
A finales de los años 70 y la década de los 80, el mundo del arte empezó a interesarse por el graffiti. Varias galerías se consagraron al trabajo de los graffiteros; la Fashion Moda, situada en el Bronx, fue una de las primeras; le siguió la Fun Gallery, que expuso las obras de Lee, Dondi, Fab Five, Freddy, Fortuna, Lady Pink y Crash. Este hecho hizo que el graffiti se implantara de lleno en el paisaje cultural neoyorquino, y con fuerza contribuyera a su difusión, dentro y fuera del país.
Motivados por este reconocimiento, varios jóvenes empezaron a trabajar en talleres privados, a experimentar nuevas técnicas y a usar soportes diferentes. Galerías e instituciones europeas se interesaron rápidamente por la nueva creación. Desde París, Londres o Amsterdam les invitaban a exponer su trabajo.
Atraídos por la energía y vitalidad del movimiento, artistas de otras disciplinas y formados en grandes escuelas se adhieren al "arte callejero", como Keith Haring, quien cambia la serigrafía por dibujos animados, pinta historietas con gis blanco sobre paneles de fondo negro reservados exclusivamente para la publicidad del Metro. La iconografía de Haring es una mezcla de elementos sexuales con platillos voladores y su evolución hacia lo abstracto recuerda a Pollock y a Penk.
Con el paso del tiempo, se crea una conexión entre artistas autodidactas del graffiti, como Jean-Michel Basquiat, y la corriente de jóvenes universitarios que eligen la expresión popular. En 1983, se da un acercamiento entre graffiti, break dance y músicos de hip-hop. La cultura global de la calle es para algunos artistas la esencia de su práctica, otros consideran que se trata de una amalgama poco atinada, pero todos siguen pintando.
Varios músicos de punk se unen al movimiento graffitero y logran colaboraciones artísticas fuera de serie. Los grupos Blondie, The Clash o Malcolm McLaren invitan a Lee, Dondi, Fab Five, Freddy o Futura a participar en sus videos.
Trazos de la calle
En la exposición de la Fundación Cartier, pantallas gigantes muestran en plena acción a los graffiteros, quienes, en entrevista (algunas inéditas), explican sus motivaciones, lo que desean y el sentimiento al ver que su arte es tan efímero.
"Después de largas horas de trabajo, los servicios de limpieza o de seguridad lo borran todo".
En los primeros años, los jóvenes hacían bosquejos del diseño que querían ejecutar, por lo que decenas de esos bocetos, elaborados en lápiz o acuarela, son presentados.
Una vitrina bien ordenada muestra el material usado: marcadores, grasa de calzado en botella o pasta; toda una gama de aerosoles, extinguidores, botes de pintura, brochas, rotadores, puntas de acero. En otra vitrina, el atuendo del graffitero: casco, lámpara frontal, chaleco, pantalón de mezclilla y tenis o zapatos antiderrapantes.
Material necesario, pues la actividad se realizaba en condiciones difíciles y muchas veces peligrosas. Casi siempre de noche, en lugares prohibidos o ultravigilados, como el estacionamiento nocturno de trenes (al que ingresaron después de haber robado la llave al conductor). Los graffiteros más diurnos sacaban la mano por la ventana y pintaban, sin importar que el tren estuviera en marcha. Los más audaces subían al techo y otros, cual Hombre Araña, saltaban de un tren al otro. Un nicho fotográfico muestra un homenaje a quienes perecieron en el intento: jóvenes arrollados por el tren, mutilados o decapitados.
En una confortable sala, el público puede admirar videos en los que colaboraron músicos del punk con artistas graffiteros.
En la misma sala se puede ver al neoyorquino P.H.A.S.E. 2, pionero del movimiento y uno de los creadores del bubble style. Se destaca por las redondas formas de su escritura y la introducción del motivo de las flechas. P.H.A.S.E. 2 anuncia la aparición del wild style, su trabajo en palabras y frases le lleva a deconstruir la letra hasta lograr creaciones caligráficas abstractas.
Y tras el ambiente a media luz de la planta baja, se llega al hall. Ahí se exhiben obras de artistas contemporáneos: el brasileño Basco-Vazco, el neoyorquino afincado en París JonOne, el francés Oliver Kosta-Théfanie con su utilización irónica de objetos como soporte: calcetines, bufandas y accesorios en piel; el sueco Nug, que lo pinta todo: suelo, muros, árboles y lienzos; el holandés Boris Tellegen, mejor conocido como Delta, uno de los pioneros de la tercera dimensión en el graffiti.
Delta tiene un estilo geométrico en las letras, mientras que sus dibujos, con base en diseños, rozan lo abstracto. Su tema favorito es el crecimiento y la descomposición.
La retrospectiva concluye con Gérard Zlotykamien, el parisino que abandonó el taller para pintar en las calles. Sus diseños, bautizados como "efímeras", son siluetas humanas y casi fantasmagóricas. En general, pinta en edificios semidestruidos o en obra, en lugares abandonados o de poco acceso. Como testimonio de la desaparición de personas o cosas, dice.
Para esta exposición, Zlotykamien fue quien pintó la fachada de la Fundación Cartier y el ventanal que da al jardín. La exposición de la Fundación Cartier concluye el 29 de noviembre.
via Reforma
Colectivo Movimiento Arte Público / Chile
Foto: Contribución de Catalina Scott
Campaña "Lanza tacones"
Comunicado de la iniciativa de protesta urbana en México, "Lanza Tacones":
"Campaña de repudio a la designación de Arturo Chávez Chávez como jefe de la PGR, por ser cómplice de los femenicidios en CD Juárez Chihuahua. Como Procurador de Justicia en Chihuahua, Chávez Chávez es considerado por distintas organizaciones de mujeres como “omiso, negligente, sexista y machista”. Recibió recomendaciones de organismos nacionales e internacionales por la forma en que desempeño su cargo en este Estado. Las organizaciones en lucha por el esclarecimiento de los asesinatos en Juárez se encuentran en campaña para impedir que el Senado de la Republica ratifique a Chávez.
En su apoyo, diversos individuos y colectivos decidimos realizar la campaña "Lanza Tacones" e invitamos a todos los habitantes de México a que saquen sus zapatos viejos, se les ate una cinta uniéndolos y se les incluya un mensaje de repudio al femenicidio perpetuado durante la gestión de Arturo Chávez Chávez. Cuélgalos en tu calle, hagamos llegar el mensaje.
Estamos hartos de que el Gobierno Federal y la clase política nacional, utilicen los medios de comunicación masiva para correr el miedo y desinformación logrando en algunos casos desviar la atención de los temas relevantes de la vida pública nacional. ¿Como es que una persona como Chávez Chavez con su turbio historial puede a aspirar al máximo puesto de seguridad de la nación?
Créanlo... ustedes no nos vigilan nosotros los vigilamos a ustedes!!"
Telenoveleando las calles de Monterrey

"Cuna de Lobos"
Warhol Fan, Monterrey, Nuevo León, México, 2009.
Foto: Contribución de Roger G
Foto: Contribución de Roger G
5 lecciones para la sociedad urbana cortesía del festival Burning Man
El festival Burning Man es un evento anual que se organiza en el desierto Black Rock de Nevada, y que resulta en una especie de laboratorio psicosocial de la formación de una comunidad o mejor dicho de una “comunitariedad” dinámica. Las premisas son la auto-expresividad, la independencia del individuo, y la liberación del ser a través del arte y del desenfado.
A la última edición del Burning Man, el evento se lleva a acabo desde 1986, acudieron más de 50,000 personas ansiosas de expresarse y liberar su rutina cotidiana, sus pilares culturales más tradicionales, y cualquier rasgo de la monotonía que empapa el estilo de vida de las sociedades contemporáneas.
Este experimento socio artístico resulta en algunas prácticas ejemplares para los habitantes de ciudades alrededor del mundo. De alguna manera son recordatorios orgánicos, cuasitribales, de que nuestra aparente “sofisticación” será pronto prácticamente insostenible, y de que nos hemos alejado de aquella armonía que nos permitía mantener un equilibrio con la naturaleza exterior, pero sobretodo con el ser interior.
La revista Time, prueba de que este festival ya forma parte, indudablemente del altermainstream, propuso 5 lecciones que “la ciudad puede aprender del Burning Man”:
Deshagámonos de los coches
La práctica del automóvil, además de la gran contaminación que implica cuando se le multiplica por cientos de miles o incluso millones de unidades, fomenta el individualismo, y un relativo aislamiento del “resto del entorno” (como si todos no fuéramos uno mismo).
Promovamos la independencia del individuo
Las sociedades contemporáneas han caído en prácticas que fomentan la dependencia casi total del individuo frente a las instituciones, organizaciones, y servicios artificiales, como si el ser humano no estuviese diseñado para sobrevivir, y existir con plenitud, sin necesidad de estos agentes superfluos.
Replanteemos el comercio
El actual sistema de comercio, y en general el escenario financiero, resulta en un paraíso para valores tan pulcros y necesarios para la evolución humana como la voracidad, la ambición desmedida, el egoísmo, y la desmedida acumulación de bienes. Es fundamental para el desarrollo de la sociedad reconfigurar este sistema tomando en cuenta características más orgánicas, justas, equitativas, comunitarias, y en síntesis, que se encuentren en sintonía con el orden natural del universo.
Adoptemos la virtud por sobre la vergüenza
Recordemos nuestras raíces y concientizemos la importancia de valores como la amistad, la esperanza, y el compartir, por encima de los recientes pilares de la cosmogonía humana: la vergüenza, el miedo, y la mezquindad.
El arte como una hebra de divinidad al alcance de todo ser humano. Como el motor de algunas de las cualidades más puras de toda persona: la creatividad y el desarrollo de la imaginación sensible. El arte como el medio para ejercer la más preciada de las cualidades humanas, como mecanismo de sanación y estimulante de la lucidez integral.
Mural de Banksy provoca un referendum en Bristol
El Consejo Ciudadano de Bristol realizará, ante la presión de los habitantes de esa localidad, un referendum para que la propia ciudadanía decida si esta pieza debiese o no ser eliminada como parte de las acciones gubernamentales para limpiar el graffiti de las calles de Inglaterra.
Banksy es sin duda el artista callejero más cotizado y popular del mundo. A pesar de que ya forma parte del mainstream artístico en cierta manera, aún mantiene relativamente oculta su identidad y ha rechazado millonarios contratos para realizar campañas publicitarias con la marca deportiva Nike y otras. Dentro de las pocas certezas biográficas alrededor de su figura se sabe que es originario precisamente de Bristol
Actualmente este virtuoso del arte en las calles expone una muestra llamada Banksy vs Bristol Museum, en el museo más importante de esta ciudad, que hasta la fecha ha recibido a más de 250,000 visitantes
Más Banksy en Arte Callejero
Reparando con legos el espacio público
El artista alemán Jan Vormann es el autor de un proyecto que llena los agujeros de edificios reales con ladrillos de juguetes o legos. El proyecto Dispatchwork ha podido realizar su lúdicas, casi furtivas instalaciones en Bocchignano, Italia, en Tel Aviv, Israel y ahora en Berlín donde rellena los huecos de edificios destruidos por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial con los característicos ladrillos de colores, creando un efecto de divertida irrealidad constrastante con la seriedad impenetrable que transmiten estas estructuras. Combatiendo el horror vacui de una forma práctico infantil, como un niño que se da cuenta que puede arreglar las cosas con chicles o plastilina.Manifiesto del proyecto Dispatchwork:






























